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SoloEnLaOscuridad

Me he mudado a www.cronicasliterias.com

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Pues eso, que me he mudado con mi amigo Juan José Castillo a una página mucho más seria. Con reseñas también, noticias literarias, entrevistas, etc...

Si queréis seguirme allí me encontraréis. Siento decir que no creo que actualice más este blog, porque bastante tiempo me consume la otra página. Por cierto, este mes ha salido la antología que he dirigido para Nocte y que publica Dolmen. Y en teoría, en Julio, mi novela estará en la calle.

Bueno, un saludo a todos los que me siguen y os espero en: http://cronicasliterarias.com/

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Sherlock Holmes, las novelas (I), de Alianza editorial

Sherlock Holmes, las novelas (I), de Alianza editorial

Que el padre de la novela detectivesca fue Poe no lo duda nadie. Que Sir Arthur Conan Doyle bebió del detective Dupín, tampoco. Y donde menos duda  cabe de todo esto, es que Sherlock Holmes eclipsó tanto a Dupín como a Conan Doyle.

En Sherlock Holmes, las novelas (I) de Alianza Editorial nos encontramos ante dos de las cuatro novelas de las que consta el canon Holmesiano. Y es curioso, porque son su primera novela y la última, escrita veintiocho años después.

Lo primero que llama la atención de este libro es su magnífica portada. Con dos pinceladas básicas superpuestas sobre una silueta negra en fondo rojo, nadie dudará, sin leer siquiera el título, que nos encontramos ante un libro del mejor detective de Londres.

El libro en sí, se abre con Estudio en escarlata. Una magnífica novela en la que se nos presenta por primera vez a los personajes. Watson regresa de la Guerra de Afganistán, donde ha sido herido, y en su búsqueda de alguien con quien compartir vivienda de alquiler se topa con Holmes.

La estructura de la novela es, cuanto menos, curiosa. Sherlock Holmes resuelve el caso más o menos en la primera mitad de la novela. Dejándonos, tanto a los lectores como a Lestrade, Gregson y Watson, con dos palmos de narices. La segunda mitad de la novela, nos cuenta otra historia sobre los mormones. Tan diferente a lo anterior, que creeremos que la novela de Sherlock Holmes acabó bruscamente y ahora nos están contando otra historia. No es así, todo lo que se cuenta de la mitad para adelante tiene mucho que ver con el final de la novela. Un final en el que quedará clara la brillantez del detective asesor, y de su método del razonamiento deductivo.

Después de esta aventura nos encontramos con El valle del terror. Como he dicho, escrita mucho después, pero que coincide en estructura con Estudio en escarlata. Quizá haya sido éste el motivo por el cual lo señores de Alianza Editorial hayan incluido en el mismo volumen las dos novelas.

En esta novela Sherlock Holmes y Watson ya son "perros viejos" en el oficio y la sombra del profesor Moriarty se prolonga larga e inexorablemente sobre Londres.

La aventura comienza con la llegada de una carta cifrada al detective (cómo la descifran a mí me parece que está cogido por los pelos), en la que se les advierte de un posible crimen que se va a cometer y al que, por desgracia, llegan tarde: El asesinato de John Douglas, en Birlstone.

Es ahí donde comienza el argumento de una novela que bien podría decirse que son dos, y aunque he leído por ahí que se pueden leer de forma independiente, no estoy para nada de acuerdo. Ésta es la estructura que he comentado varias veces: Holmes resuelve el misterio, dejándonos de nuevo patidifusos, y Watson recibe un manuscrito que nos hace pasar a la segunda historia y que está intrínsecamente relacionado con las causas del crimen que se cometen en la primera. Eso sí, diverge en tiempo y lugar, con la aventura de Holmes y Watson. Ya que nos lleva años atrás, al Valle de Vernissa, en los Estados Unidos.

En este manuscrito que recibe el doctor, se nos cuenta la historia de McMunro, un criminal escapado de la justicia de Chicago y que está estrechamente relacionado con John Douglas, el asesinado en la primera parte de la novela.

Es esta parte, sin aparecer en ella nuestros queridos amigos Holmes o Watson, la que me ha parecido más interesante. En esta historia hay mezcla de amor, logias (la de los Hombres Libres y su ramificación en el valle, llamados aquí los Batidores), chantaje, crímenes, extorsión, traición y un final sorpresa. Todos estos ingredientes muy bien conjugados que dan al lector la plena satisfacción de haber leído una buena historia de género negro.

Y para finalizar, las últimas páginas del libro, nos devuelven a un presente en el que no todo acaba muy bien y en el que empieza a vislumbrarse, con las palabras finales de Holmes, la desesperación que le procura la presencia de Moriarty en el crimen organizado de Londres.

 

 

SHERLOCK HOLMES: ESTUDIO EN ESCARLATA, EL VALLE DEL TERROR: LAS NOVELAS (1)
de DOYLE, ARTHUR CONAN

ALIANZA EDITORIAL 2007
13.0x20.0 cm,  416 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788420666488
Colección: ALIANZA 13/20
Nº Edición:1ª
Año de edición:2007

 

Claro de Luna, de Miguel Aguerralde

Claro de Luna, de Miguel Aguerralde

Ediciones Idea • prensa@edicionesidea.com

  • San Clemente, 24 - 6º A - Edificio El Pilar - 38002 Santa Cruz de Tenerife

Teléfonos: 922 53 21 50 - Fax: 922 28 60 62

  • León y Castillo, 39 - 4º B - 35003 Las Palmas de Gran Canaria

Teléfonos: 928 37 36 37 - 928 38 18 27 - Fax: 928 38 21 96

 

Miguel Aguerralde presenta Claro de Luna el viernes 12 en la Casa de Canarias de Madrid

El autor refleja en esta obra «lo que todos hemos sentido al encontrarnos solos ante las espinas de la vida»

El acto cuenta con el respaldo del programa Canarias Crea. Ediciones Idea ha lanzado, dentro de la colección Tid (Textos Idea), la primera novela de Miguel Aguerralde Movellán, Claro de Luna, una ficción sobre «la soledad de la indefensión, del camino de uno mismo por romper con la confortabilidad de la infancia y la adolescencia y atreverse a irrumpir en el mundo adulto como un soldado en campo abierto», en palabras del escritor. Esta obra se presenta el próximo viernes, 12 de febrero, a las 20:00 horas, en la Casa de Canarias de Madrid (calle Jovellanos, 5). El autor estará acompañado por el escritor, poeta y responsable de la sección de Literatura de esta institución, Luis Antonio González Pérez. El acto cuenta con el respaldo del programa Canarias Crea del Gobierno de Canarias para la promoción exterior de los creadores isleños.

La protagonista de Claro de Luna presenta un programa radiofónico nocturno en el que, cada madrugada, presta oídos a las voces anónimas que buscan en ella consuelo y compañía. Una de esas llamadas resulta ser diferente a todas las demás; a medio camino entre un crimen horrible y una broma macabra. Desde ese momento, Luna se sentirá acosada y sumida en una espiral de miedo y confusión en la que sólo tendrá la ayuda de un joven del que sabe tan poco como de ella misma. Según Miguel Aguerralde, Claro de Luna, «la metáfora de una joven locutora solitaria torturada por un sin fin de terrores y dudas, no es más que el reflejo de lo que todos hemos sentido al encontrarnos por primera vez solos ante las espinas de la vida». El escritor no esconde la influencia en esta obra de un programa radiofónico del estilo de Hablar por hablar: «En mi casa nunca fuimos fieles a este tipo de programas, pero, sin embargo, jamás olvidaré una noche de insomnio en la que el azar me llevó a sintonizar uno de ellos. Bien entrada la madrugada, recibieron la llamada de una mujer que decía ser ciega y que entre susurros afirmaba temer a su marido. Le temblaba la voz, parecía horrorizada, y de repente, con una exclamación, la llamada se cortó. La presentadora, enfadada, se lo tomó como una broma de mal gusto, pero a mí, que debía rondar los trece o catorce años, me heló la sangre y siempre me pregunté qué habría sucedido. Supongo que esa noche nació Claro de Luna».

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  • León y Castillo, 39 - 4º B - 35003 Las Palmas de Gran Canaria

Teléfonos: 928 37 36 37 - 928 38 18 27 - Fax: 928 38 21 96

Miguel Aguerralde reconoce que, sin haber sufrido las penurias de la protagonista, sí se ha inspirado en algunos aspectos o experiencias de su vida, como su «inquietante casa y parte de lo que allí le sucede». Se trata, apunta el autor, del «primer apartamento al que me mudé cuando salí de casa de mis padres, un cubículo aterrador pegado al Parque San Telmo, sin mirilla ni apenas luz al final de un tétrico pasillo, con una comunidad de vecinos espeluznante y una sucesión de sonidos indeterminados cada noche. Ponía los pelos de punta...».

En cuanto a sus maestros literarios, Miguel Aguerralde Movellán cuenta que la primera vez que se propuso «inventar una buena historia fue al terminar La Esfinge de los Hielos, de Julio Verne. Quería más, mucho más». Posteriormente, «el suspense aventurero de los primeros libros de Arturo Pérez Reverte, el terror cercano de Stephen King o la imaginación macabra de Clive Barker han influenciado por encima de otras lecturas en mi manera de entender la escritura», añade.

Trayectoria

Miguel Aguerralde Movellán nació en Madrid a finales de los setenta, pero siendo aún muy pequeño su familia se estableció en Las Palmas de Gran Canaria. Canario de adopción, pasó su infancia y su adolescencia embarcado en un viaje de libros de aventuras y novelas de misterio, hasta que en el año 2000 se atrevió a tomar la iniciativa y empezó a escribir él mismo las historias que le hubiera gustado que otros le contaran. Desde entonces ha compaginado una infinidad de ocupaciones con su vocación de cuentacuentos, volcando en su viejo portátil y en varias docenas de cuadernos y libretas todo aquello que brotaba de su inquieta imaginación. Hoy en día se dedica a la docencia y dirige el blog www.desdeelsotano.es, de críticas de cine y literatura, donde cuelga sus relatos y practica la escritura cada día. «Nunca paro de escribir», afirma Aguerralde. Por eso, la publicación de su primera obra, Claro de Luna (Ediciones Idea, 2009), coincide «con otras seis o siete novelas esperando su turno o su golpe de suerte».

Para más información:

Teléfono del escritor Miguel Aguerralde Movellán: 695 194 056

Teléfono de la responsable de prensa de Ediciones Idea,

Elena Morales: 646 818 316

www.edicionesidea.com

 

 

 

 

 

 

 

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Miguel Aguerralde presenta

 

Claro de Luna el viernes 12

en la Casa de Canarias de Madrid

El autor refleja en esta obra

 

«

lo que todos hemos sentido

al encontrarnos solos ante las espinas de la vida

 

»

El acto cuenta con el respaldo del programa Canarias Crea

Ediciones Idea

 

ha lanzado, dentro de la colección Tid

(Textos

Idea), la primera novela de Miguel Aguerralde Movellán,

 

Claro

de Luna

 

, una ficción sobre «la soledad de la indefensión, del

camino de uno mismo por romper con la confortabilidad de la

infancia y la adolescencia y atreverse a irrumpir en el mundo

adulto como un soldado en campo abierto», en palabras del

escritor. Esta obra se presenta el próximo viernes, 12 de

febrero, a las 20:00 horas, en la Casa de Canarias de Madrid

(calle Jovellanos, 5). El autor estará acompañado por el

escritor, poeta y responsable de la sección de Literatura de esta

institución, Luis Antonio González Pérez. El acto cuenta con el

respaldo del programa Canarias Crea del Gobierno de Canarias

para la promoción exterior de los creadores isleños.

La protagonista de

 

Claro de Luna

presenta un programa

radiofónico nocturno en el que, cada madrugada, presta oídos a las voces anónimas

que buscan en ella consuelo y compañía. Una de esas llamadas resulta ser diferente a

todas las demás; a medio camino entre un crimen horrible y una broma macabra.

Desde ese momento, Luna se sentirá acosada y sumida en una espiral de miedo y

confusión en la que sólo tendrá la ayuda de un joven del que sabe tan poco como de

ella misma. Según Miguel Aguerralde, Claro de Luna, «la metáfora de una joven

locutora solitaria torturada por un sin fin de terrores y dudas, no es más que el reflejo

de lo que todos hemos sentido al encontrarnos por primera vez solos ante las espinas

de la vida». El escritor no esconde la influencia en esta obra de un programa

radiofónico del estilo de

 

Hablar por hablar

: «En mi casa nunca fuimos fieles a este tipo

de programas, pero, sin embargo, jamás olvidaré una noche de insomnio en la que el

azar me llevó a sintonizar uno de ellos. Bien entrada la madrugada, recibieron la

llamada de una mujer que decía ser ciega y que entre susurros afirmaba temer a su

marido. Le temblaba la voz, parecía horrorizada, y de repente, con una exclamación, la

llamada se cortó. La presentadora, enfadada, se lo tomó como una broma de mal

gusto, pero a mí, que debía rondar los trece o catorce años, me heló la sangre y

siempre me pregunté qué habría sucedido. Supongo que esa noche nació Claro de

Luna».

Ediciones Idea • prensa@edicionesidea.com

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Teléfonos: 922 53 21 50 – Fax: 922 28 60 62

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Teléfonos: 928 37 36 37 – 928 38 18 27 – Fax: 928 38 21 96

Miguel Aguerralde reconoce que, sin haber sufrido las penurias de la protagonista, sí se

ha inspirado en algunos aspectos o experiencias de su vida, como su «inquietante casa

y parte de lo que allí le sucede». Se trata, apunta el autor, del «primer apartamento al

que me mudé cuando salí de casa de mis padres, un cubículo aterrador pegado al

Parque San Telmo, sin mirilla ni apenas luz al final de un tétrico pasillo, con una

comunidad de vecinos espeluznante y una sucesión de sonidos indeterminados cada

noche. Ponía los pelos de punta…».

En cuanto a sus maestros literarios, Miguel Aguerralde Movellán cuenta que la primera

vez que se propuso «inventar una buena historia fue al terminar

 

La Esfinge de los

Hielos

 

, de Julio Verne. Quería más, mucho más». Posteriormente, «el suspense

aventurero de los primeros libros de Arturo Pérez Reverte, el terror cercano de Stephen

King o la imaginación macabra de Clive Barker han influenciado por encima de otras

lecturas en mi manera de entender la escritura», añade.

Trayectoria

Miguel Aguerralde Movellán nació en Madrid a

finales de los setenta, pero siendo aún muy

pequeño su familia se estableció en Las

Palmas de Gran Canaria. Canario de

adopción, pasó su infancia y su adolescencia

embarcado en un viaje de libros de aventuras

y novelas de misterio, hasta que en el año

2000 se atrevió a tomar la iniciativa y empezó

a escribir él mismo las historias que le hubiera

gustado que otros le contaran. Desde

entonces ha compaginado una infinidad de

ocupaciones con su vocación de

cuentacuentos, volcando en su viejo portátil y en varias docenas de cuadernos y

libretas todo aquello que brotaba de su inquieta imaginación. Hoy en día se dedica a la

docencia y dirige el blog

 

www.desdeelsotano.es

, de críticas de cine y literatura, donde

cuelga sus relatos y practica la escritura cada día. «Nunca paro de escribir», afirma

Aguerralde. Por eso, la publicación de su primera obra,

 

Claro de Luna (Ediciones Idea

,

Sherlock Holmes asesino a Sir Arthur Conan Doyle

Sherlock Holmes asesino a Sir Arthur Conan Doyle

Sherlock Holmes asesina a Conan Doyle

 

Perdonen que les haya despertado con una noticia así, pero supuse que era de interés general.

Tiene que ser jodido -y perdonen la expresión- que, un personaje al que tú has creado de la nada, llegue e eclipsarte tanto que haya gente que le conozca a él y no a ti. Yo, como escritor, me pongo en el sitio de Conan Doyle y la verdad, puedo llegar a entender el odio que llegó a sentir hacia Sherlock Holmes, oiga usted.

Y es que hay hasta personas que piensan que Holmes existió de verdad y que si le preguntas por Conan Doyle  te pueden decir que era un Cinmerio.

Puedo recordar, como si fuera ayer, el día que Conan Doyle vino a mí, preocupado. Vi en su rostro un atisbo de locura y me preocupó bastante. Intenté tranquilizarlo hasta que me dijo porqué se encontraba tan exaltado, entonces, me quedé petrificado:

-Voy a matar a Sherlock Holmes -me dijo con los ojos surcados por telarañas de color rojo.

La verdad es que yo me lo veía venir ya, pero fue sorpresivo. Le pregunté que si estaba seguro. Le dije que ese personaje le había dado la fama y el arguyó que no era tan importante, y que ni siquiera le habían premiado nunca por nada relativo a Sherlock Holmes ni a su literatura.

-¿Le has hablado sobre esto a alguien más?

-A mí madre -me respondió.

-¿Y?

-Bueno, me dijo que la gente no lo iba a tomar de buena manera.

Al final le comenté que yo pensaba igual que su madre. Conan Doyle me insistió y me dijo que el detective estaba gastando su mente, y la verdad, se notaba.

Al final le mató. Conan Doyle mató a Sherlock Holmes. 

Pero...

Miles de fans comenzaron a escribirle cartas, algunas amables, otras, inquietantes amenazas. En la calle, los fieles del detective llevaban crespón negro en su sombrero en señal de protesta y paseaban por delante de la puerta del escritor. Su madre le escribió varias cartas presionándole.

Holmes, desde su tumba, había comenzado su vendetta.

La presión pudo más y al final el desgastado Sir Arthur tuvo que resucitar al genio detectivesco y volver a estar a la sombra de él. Fue su sirviente, su esclavo, y aunque de vez en cuando escupía en la sopa de su amo (ustedes ya entienden el símil), al final murió bajo el yugo aplastante de la fama de su creación.

Por eso amigos el titular. Sherlock Holmes asesinó a Sir Arthur Conan Doyle.

Por cierto... no escribo dos novelas que tengan como protagonista al mismo personaje, qué curioso.

Juan de Dios Garduño.

Nocte.

 

 

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Primer capítulo de mi novela

Primer capítulo de mi novela

A menudo, el temor de un mal nos lleva a caer en otro peor.

Nicolas Boileau

 

 

 

1

 

Y pese a todo, el mundo todavía giraba. Aún había estaciones y por supuesto, aún había días con sus sempiternas noches.

El invierno en Maine era crudo, en Bangor, cruel. Las horas de luz solar pasaban con la misma rapidez con la que prende y se esfuma el papel de fumar, dando paso a noches gélidas, cargadas de ruidos inciertos y mustios sentimientos. Durante la estación de fríos, la vida parecía pararse y no tener sentido. El ánimo era embargado hasta la primavera, coincidiendo su libertad con las primeras briznas verdes de hierba.

El blanco de la nieve convertía aquella lujosa urbanización de casas en una enorme y monocromática habitación acolchada de manicomio.

Soledad y aislamiento, pensó Patrick. Así era el invierno en aquella parte de Estados Unidos. Más aún, después de la Guerra. Ya ningún medio de transporte llegaba a la ciudad. El puerto, antaño tan vivo, yacía ahora tan inútil como los restos de un cadáver. Los dos aeropuertos no eran más que las ruinas de lo que fueron y las carreteras permanecían sepultadas bajo la nieve sin que los camiones de limpieza hicieran ya nada por remediarlo.

 Patrick Sthendall agarró una lata de Budweiser de la nevera, la cual renqueaba trabajando al mínimo. Su perro le observaba con la cabeza girada y con unos enormes ojos azules cargados de deseo.

-Doggy, esta noche no -le dijo con tono autoritario.

El Husky siberiano giró la cabeza hacia el ángulo contrario, meneó la cola brevemente y se escondió detrás del sofá; mirándole con sus enormes ojos oscuros. Era un ejemplar joven y precioso, con pedigrí. Patrick no quería convertir al perro en un alcohólico. Ya era suficiente con un borracho en casa.

El hombre arrastró las roídas pantuflas por la moqueta y se sentó pesadamente en el sillón. Puso los pies encima de una pequeña y baja mesa de madera tirando dos o tres latas arrugadas de cerveza. El ruido le molestó. Cualquier sonido estridente había llegado a importunarle hasta el punto de hacerle perder los estribos, y en cierto modo comenzaba a odiarse por ello. Él siempre fue un tipo con buen humor. Al menos antes de que Bangor redujese su población de treinta y un mil ochocientos habitantes a tres.

-Mierda -dijo casi en un susurro, malhumorado.

Se incorporó con cierto esfuerzo. Había olvidado algo y estaba cansado. De nuevo arrastró las pantuflas, y el perro, que permanecía echado y con la cabeza entre las patas delanteras, le siguió con curiosidad.

-He dicho que hoy no toca, borrachín -contestó Patrick ante la mirada inquisitiva de su can.

Éste volvió a menear el rabo, adaptó la posición anterior y se echó a dormir.

Su dueño apagó la luz. No podía permitirse el lujo de tenerla muchas horas encendida. No por la factura, hacía muchos meses que habían dejado de llegar; si no por no gastar la batería conectada a los paneles solares. Muchas noches, para tener algo de luz y dar un mínimo de calor a la casa, hacía fuego en la chimenea. En Bangor, encontrar leña era algo sumamente fácil, aun cuando la Guerra había acabado con su producción en serie. No tenía más que salir al bosque y talar los árboles que le viniese en gana.

También había otro motivo para abrazar la oscuridad, aparte del ahorro energético. La luna llena dominaba esa noche el firmamento y si alguien o algo intentaba acceder a su casa, él podría ver su sombra o silueta a través de los enormes ventanales del salón.

Y actuar. Vaya que si actuaría...

Aunque hacía poco más de un año del último ataque -y fue aéreo-, a él le gustaba sentirse protegido. Había visto y oído demasiado para no estarlo. Tanto la casa como él estaban bien equipados para repeler cualquier ataque. Miró hacia el armero situado a su derecha, sintiéndose seguro. La luz de la luna, que se filtraba por entre las finas cortinas blancas, bañaba varias escopetas y pistolas de diferentes calibres y le otorgaba un áurea extraña, casi mística.

En la acera de enfrente, a través de las rejas de hierro que había instalado en el ventanal del salón, observó cómo la luz de la habitación superior de sus vecinos se apagaba. Tampoco a ellos les gustaba gastar energía sin necesidad. La Guerra les había vuelto muy ahorrativos en todo.

-Buenas noches -dijo en la distancia a las dos únicas personas, que como él, no habían abandonado la ciudad o muerto durante los ataques.

Se acopló en el sillón, acolchándolo con el trasero hasta sentirse medianamente cómodo. Dio otro trago a la cerveza, dejando la lata casi vacía, y la arrojó a un lado. Frunció el ceño cuando vio al perro salir de su escondite y lamer los pequeños charcos de cerveza que había provocado. Le dijo algo y el can volvió a su sitio.

Cerró los ojos y se dispuso a dormir.

Hacia las tres de la madrugada algo le despertó. Aguzó el oído, el ulular del gélido viento por entre los árboles arrastraba otros sonidos, desconcertantes la mayoría. Doggy levantó un poco la cabeza y gruñó. Se levantó y después de un rato se apostó junto a la puerta.

Alguien o algo intentaba entrar y la alambrada que había colocado alrededor de toda su propiedad se lo impedía.

Patrick se giró hacia un lado y volvió a dormirse.

Estaba cansado y el mundo se había ido a la puta mierda.

Nocte de San Valentín

Al final, algunos de Nocte hemos decidido gastar una de nuestras bromas macabras por estas fechas tan entrañables. Si queréis ver el lado oscuro de San Valentín no dudéis en descargaros estos microrrelatos:

http://www.edicionesefimeras.com/noctedesanvalentin.html

Nueva novela

Nueva novela

¡Buenas amigos!

Sí, lo sé, lo sé. No actualizo el blog tanto como debiera. Entono el mea culpa y me fustigo por ello. Pero bueno, ya me conocéis, he estado liado. Y cuando os de la siguiente noticia entenderéis el por qué.

Mi novela, la última escrita, ¡va a ver la luz!

Si señor, y a lo grande, con la editorial que vio nacer a Manel Loureiro. La que está barriendo con la segunda edición de Los caminantes de Carlos Sisí (ya hablaré más delante de este autor y su novela). Sí, señores, ya lo sabréis... con la editorial Dolmen.

Y pese a todo, el mundo todavía giraba. Así se llama la criaturita. Ya os iré avisando conforme vaya pasando el tiempo y haya nuevas noticias. Por ahora es poco lo que puedo contar. También colgaré el comienzo de la historia para que le echéis un ojo y así decidáis si os puede convencer o no. Por ahora, las críticas de mis "lectores profesionales" han sido excelentes, así que espero estar a la altura.

También os puedo decir que mi portada la hará el genial Alejandro Colucci, si no sabéis quién es sólo tenéis que poner en google su nombre y ver su trabajo. Sólo puedo decir que es un gran profesional y que sus portadas son impresionantes.

Y en eso quedamos, ya os contaré más.

¡Un saludo!

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