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Crítica Calabazas en el trastero: Entierros

Aquí cuelgo una crítica de nuestro amigo  Fco. Lone Morera de la Fuente (aká Raxar) que ha hecho desde la página de Sedice.com :

 

La literatura fantástica, principalmente el terror, esta de enhorabuena. Tras la trágica noticia de la desaparición de las antologías Paura y Miasma, aunque Paura resucitara cual zombi, unos jóvenes y prometedores escritores unidos bajo la Asociación Cultural La Biblioteca Fosca decidieron crear una nueva publicación cuatrimestral, cuyo primer número ha salido recientemente a la venta.

De entre todos los temas que se propusieron, el elegido por votación popular, Entierros, no pudo ser más apropiado con la idea original de honrar con este primer número las antologías anteriormente mencionadas. Con todo preparado la Asociación lanzó la primera convocatoria de Calabazas en el Trastero a la que treinta y seis valientes respondieron, de los que han salido los trece relatos que podemos disfrutar en esta antología. Antes de que se publicara este libro, también se lanzó la segunda convocatoria, cuyo plazo ha expirado, a la que han respondido más de 100 escritores.

Como he comentado antes, trece fueron los relatos escogidos y publicados en una bella edición, más o menos del mismo tamaño que "Historias Asombrosas", creo que todos conocemos el formato, y con una portada muy llamativa. El formato de letra escogido me parece muy amigable, ni demasiado pequeño, que cuesta de leer, ni demasiado grande, lo que aumentaría el número de páginas. Pero dejémonos ya de prolegómenos y vamos directamente a la chicha, es decir, a los relatos, que es lo que realmente importa.

El relato que abre esta antología, es el titulado "El tratado de Michael Ranft" de Miguel Puente Molins cuya historia se centra en el intento de un par de muchachos por demostrar un tratado del siglo XVIII sobre los muertos.

Este primer relato es un aperitivo de los relatos que nos vamos a encontrar en la antología, un relato corto, directo, con un final escalofriante, que te deja cierta sensación de mal cuerpo. Un buen relato que invita a seguir leyendo la antología, si hay que ponerle algún pero, seria su longitud, es un relato que se hace demasiado corto.

La antología continúa con el relato de "Certificado de defunción" escrito por Manuel Osuna, que nos pone en la piel de un cochero que transporta un cadáver hacia el cementerio en una noche bastante fría.

La ambientación de este relato es muy buena trasladándonos a un ambiente rural, donde los traslados de cuerpos aún se hacían en carruaje. El autor, además maneja perfectamente el ritmo de la narración, la tensión va incresendo hasta llegar a su cenit, descendiendo a continuación un poco para acabar con un final agónico donde los haya.

El tercer relato del que podemos disfrutar es el de Juan de Dios Garduño, titulado "De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Buddy, 'el Enterrador' " en donde podemos disfrutar de una tranquila conversación entre tres amigos…aunque solo en apariencia.

Estamos ante un relato corto, que te deja frío la mayor parte del tiempo, hasta llegar a su inesperado final. Está escrito correctamente, con bastante acierto, por que en una primera lectura no nos esperamos el final, mientras que si hacemos una segunda lectura vemos que el autor ha ido soltando pildoritas que pueden hacer imaginar cual va a ser el resultado final.

El siguiente relato que descubrimos es "Todo es empezar" de Pedro Escudero Zumel nos lleva a un peculiar cementerio a vivir un extraño primer día de la mano de un par guardián de muertos, el novato y el veterano.

Es uno de los relatos que más me han gustado, primero por el punto de vista subjetivo, toda la historia nos la cuenta uno de los protagonista, lo que provoca que conozcamos toda la situación desde su ignorancia, tanto el escenario como a su futuro compañero de trabajo. El otro punto a destacar de este relato es la agilidad de la narración que despliega con maestría Pedro lo que provoca que, aunque sepamos desde el principio cual es el final, la tensión de la situación se mantenga durante todo el relato.

La lectura de la antología nos lleva al siguiente relato, el titulado "La procesión de las plañideras" de Jorge Mulero, en el que es uno de los relatos más extraños del libro. Estamos ante un relato bastante descriptivo, lo que nos permite vislumbrar con bastante detalle, sobre todo teniendo en cuenta su corta extensión, el ambiente onírico donde se desarrolla toda la historia. Desgraciadamente no puedo decir mucho más, ya que no he acabado de encontrarle la gracia a la historia, aunque está contada de manera correctísima.

Nos vamos acercando a la mitad de los relatos, que no a la mitad de las páginas, y nos encontramos con un relato con una idea clásica, aunque con un desarrollo original, y muy realista, que al final es algo que siempre da más angustia que lo sobrenatural, al menos a un servidor. Estoy hablando de "El cruce de la música" perpetrado por Francisco Jesús Franco. La historia es la del típico asesino en serie, que ha secuestrado a tres chicas, y hasta aquí puedo leer sin desvelar nada más.

Como he comentado la idea es bastante clásica, pero según vas leyendo el relato, ves que el desarrollo tiene un toque bastante original, narrado todo desde el punto de vista del asesino, pero con un plural mayestático poco usual. La narración ágil y viva que desarrolla el autor, además de que la situación es, desgraciadamente, más conocida (por medios de comunicación) de lo que nos gustaría, narrada con bastante detallismo, hace que la historia sea totalmente creíble.

Si tuviera que quedarme sólo con un relato de esta antología, me quedaría sin dudarlo con esta "Cosecha de Huesos" de José María Tamparillas. Antes he comentado que el terror humano me genera más angustia que el sobrenatural, bien este relato es una de las excepciones a esa regla. El relato empieza de una manera muy normal y tranquila, en la que el protagonista empieza a sacar huesos de una granja que ha heredado.

Poco a poco, como en un relato de Poe, la situación va cambiando paso a paso, mutando la ambientación rural y natural, por un ambiente cada vez más sobrenatural, desquiciando al protagonista, y al lector que lo acompaña, para acabar con una escena final y una última frase lapidaria, como merecen las grandes historias. Es el relato más largo de la antología, cosa absolutamente necesaria, con menos extensión hubiera tenido que terminar muy precipitadamente o desarrollar menos la ambientación y el personaje principal, pero se hace perfectamente llevadero.

En este punto, debo alabar al seleccionador de la antología, porque tras el relato anterior, introducir cualquier otro relato de terror quedaría trágicamente deslucido, pero "No somos nada" de Laura Luna encaja perfectamente en esta ubicación.

El relato, nos cuenta la cotidiana historia de un velatorio y sus visitantes, narrada por alguien muy cercano a la víctima y con un pensamiento bastante peculiar. El enfoque del relato es, posiblemente, el más original de la antología, alejándose del terror que caracteriza al resto de los relatos. En esta historia, donde los celos tienen gran importancia, la autora hace un breve ataque a la hipocresía de la sociedad, mediante las reflexiones de la protagonista. Si hubiera que destacar algún punto flaco, seria que la brevedad del relato no da margen a que se profundice un poco más en esa crítica sobre la falsedad de la sociedad. Aun así, estamos ante un relato diferente y entretenido, cosa que siempre es de agradecer.

El siguiente cuento que hay en esta antología es "Moroaica" de Juan José Ignacio Díaz en donde nos narra la historia de una niña en busca de sus orígenes.

El planteamiento inicial es bastante acertado, el desarrollo también es muy bueno, manteniendo una dosis de misterio y un ambiente sobrenatural durante casi todo el relato, pero el final perjudica mucho a este relato, por un lado es predecible y por otro, supongo que en un intento de darle algo novedoso, se vuelve bastante ilógico. Es una pena, ya que el relato es bastante bueno, pero el final hace que te deje un mal sabor de boca.

Vamos acercándonos poco a poco al final de la antología, aunque todavía quedan magníficos relatos por descubrir, "…Y evitar los malos pensamientos" de Manuel Mije es uno de ellos. Este relato tiene un curioso planteamiento, en el que los protagonistas son dos sordomudos con unas costumbres muy extrañas.

En este relato habría que destacar como puntos positivos, la originalidad de la idea, como he comentado antes, la buena narración del relato y el hecho de que al final todo queda atado y bien atado, parándose a reflexionar un poco sobre esta historia se le podrían encontrar más de una moraleja. Aunque me ha gustado bastante, debo destacar que se aleja un poco del tema principal de la antología, los entierros, puesto que aunque se toca este tema, se hace de una manera demasiado tangencial para mi gusto, siendo este su punto más negativo.

Por si fueran pocos los enfoques tratados sobre el tema de los entierros y enterradores, aquí tenemos uno más. El relato "Una tumba vacía" de Juan Ángel Laguna Edroso me ha tocado la fibra sensible en la elección del protagonista, un niño pequeño aficionado a la lectura de los cómics, que me ha traído algunos recuerdos.

Aparte del toque nostálgico personal que tiene este relato, destaca sobremanera el personaje del sepulturero, magníficamente tenebroso. Por lo demás es un relato correcto en todos los aspectos, pero que no llega a sobresalir en ninguno excepto, tal vez, en el final, donde podemos encontrar un toque de humor negro para dejarnos con un agradable sabor de boca.

Aunque este final es bueno, se ve superado por el del relato que le prosigue "Y llorarán por ti" de José Ignacio Becerril Polo, que transforma totalmente la típica historia de los enterrados en vida, con un magnífico toque final.

Lo mejor de esta historia es que no lo ves venir en ningún momento, el autor empieza narrando, con gran acierto, la agonía que se debe sentir al ser enterrado vivo, y el ansia por la supervivencia que emerge en ese momento. Muy bien narrado, pero es una historia demasiado trillada para sorprender, y por eso tiene más merito el final del relato, puesto que consigue dejarnos con la boca abierta de la sorpresa, convirtiéndolo en uno de los mejores de la antología.

Por último, pero no por ello menos interesante, esta el relato de Sergio Mars "Es mi trabajo" descubrimos como el trabajo de un enterrador es algo más que cavar una tumba.

Este relato me parece un broche fantástico para esta increíble antología, en el que Sergio Mars nos deleita con una bella narración, acompañada de unos buenos diálogos que hacen creíbles una situación totalmente imposible. Es uno de mis favoritos, posiblemente por que trate el tema de los entierros desde un punto más orientado a la fantasía que al terror.

En estas últimas palabras, no me queda más que felicitar a los autores de esta magnífica antología, y recomendárosla a todos aquellos que aún no la tengáis en vuestra pila, puesto que estamos ante una muy buena muestra de que en España hay calidad de sobra para hacer antologías de cualquier temática que se proponga.

Fco Ione Morera de la Fuente (aká Raxar)

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